Another Type of Soul Food// Otro Tipo de ‘Soul Food’

¡Español más abajo!

Soul is “the quality that arouses emotion and sentiment”, as defined by Merriam Webster. Although the same dictionary defines ‘Soul Food’ as “food (such as chitterlings, ham hocks, and collard greens) traditionally eaten by southern black Americans”, I have recently been pondering on the idea of how the food we all eat affects us as individuals. Using this as my starting point, I came to the conclusion that we all have our own types of food with some sort of “soul” in it.

The key is that our very own personal type of Soul Food is different from that of anyone else’s, whether it be Grandma’s famously mind blowing cake, or a hearty stew cooked by Mom. That one soup or that one pasta has an emotional link with us, so it stops being a simple meal, and it starts representing something well beyond physical nourishment. Connecting and finding peace and comfort with what we eat nourishes our souls in a spiritual way that not many things can. We grow up knowing that when we are sick we must have soups, and when we celebrate a birthday we will typically do so with a cake, but it isn’t until we grow older that we learn what exactly gives us this spiritual nourishment. Once we grow older, we are able to taste what we call in Spanish “sabor de recuerdo” or, the taste of memories.

We’ve previously written and discussed the importance food has in our lives. Well beyond the fact that it is necessary for us to live, I have always considered food a gate to different cultures, as well as different time periods, but most importantly, a way to connect to our roots and our family; including both the ones that are still here with us, and the ones that no longer are.

After having the opportunity to live in another country, I learned to value and appreciate the food I grew up eating, unlike anything else. It stopped being just an everyday activity with the “same old things” everyday, and I realized that what we eat everyday back home is a part of who we all are, and why we are the way we are.

A really important instance in which I could literally taste my very own Soul Food, happened in January. One of my Grandmothers, named Flora, makes a picadillo that’s to die for, so I asked her if she could teach me how to make it and she did. Culinary-wise, it was one of the toughest weekends ever, no joke. This was a once in a lifetime opportunity to learn how to prepare one of my favorite meals ever, with a person I love so very dearly. As described in this Instagram post, it was quite literally, a heavy job to prepare 20 kilos of picadillo, but honestly, I couldn’t have asked for anything better!


My other Grandmother, Ana, who passed away two years ago, made the very best banana cake I have every tried (and I’m sure, I’ll ever try). It took me two years to get her recipe and attempt making the cake. A couple of weeks ago I finally made it and it was such a bittersweet process for me. To connect through cooking with both of one’s grandmothers is something I will surely appreciate and carry with me forever. These meals and different types of foods that have such deep meaning and importance to me will accompany me for a lifetime, and I’m glad they will. As someone who has learned to use cooking to cope with hard and complicated times, I found it is super important to learn and know what our personal type of Soul Food is. What is it that makes us who we are and brings us back home?

 

Regardless of whichever type of food makes up your list of Soul Foods, I hope you appreciate them and I hope they bring you home even if you are not there. Having your own Soul Foods does not mean you necessarily know much about cooking, it just means you are connected way beyond blood with those you love, and with the place you come from.

Just as you would with your Soul Foods, I hope you enjoy this post plentifully!

Always remember that if you have any comments or suggestions for what I can cook or write about next, please let me know!

~AJ


La palabra ‘Soul’ (espíritu) en inglés, es definida por Merriam Webster, como “esa cualidad que causa sentimiento y emoción”. Si bien el mismo diccionario define el término ‘Soul Food’ como “comida (tal como menudos de cerdo, trozos de jamón, y vegetales verdes) tradicionalmente preparada e ingerida por Afro-Americanos del sur de los Estados Unidos”.

Últimamente he estado pensando en cómo todo lo que comemos -o alguna vez hemos comido- nos ha afectado de diferentes maneras. Utilizando esta definición como mi punto de partida, llegué a la conclusión que todos tenemos comidas con su propio “soul” dentro de ellas.

Lo más fascinante de esta idea es que nuestro “Soul Food” es diferente al de cualquier otra persona; ya sea ese incomparable queque característico de la abuela o el guiso de nuestra mamá que tiene la virtud de llenarnos el alma. Ese espíritu puede venir en una sopa o esa pasta inigualable que tienen una conexión emocional con nosotros y logran llevar a estas comidas a convertirse en algo más allá de un alimento físico. El poder conectarse y encontrar paz y consuelo en lo que comemos, alimenta nuestra alma de una manera espiritual poco comúnPero es hasta que crecemos que logramos apreciar ese “sabor de recuerdo”.

Pero también es sencillo: Crecemos sabiendo que al estar enfermos debemos de comer sopas y que al celebrar un cumpleaños lo haremos con un queque, pero es hasta que los años pasan que aprendemos a conocer que es lo que nos alimenta espiritualmente.

Hemos discutido previamente sobre la importancia que la cocina y la comida tienen en nuestras vidas, pero más allá de ser necesidades para vivir, yo siempre he visto la cocina y la comida como una ventana para conocer tanto culturas diferentes como épocas distintas a la nuestra; sin embargo no hay comparación como cuando esto nos conecta con nuestras raíces y nuestra familia… aquellos que siguen acá con nosotros, y aquellos que ya no.

Tras tener la oportunidad de vivir en otro país, me dí cuenta cuánto se aprende a valorar y apreciar la comida con la que crecemos y eso es impresionante.

Pasa de ser una actividad del día a día con “las mismas cosas de siempre”, a aquello que es tanto parte de nosotros que de alguna manera tiene que ver en cómo somos actualmente.

Un momento sumamente importante en el cual pude saborear de primera instancia mi propio “Soul Food” pasó en enero. Una de mis abuelas, Flora, hace un picadillo “de muerte lenta”, por lo que le pedí que me enseñara a prepararlo y accedió. Desde un punto de vista culinario, fue un fin de semana sumamente demandante y cansado. Para mí fue una oportunidad única en la que podía aprender a cocinar uno de mis platillos favoritos y con una persona a la que amo muchísimo. Tal y como lo describí en este post de Instagram, este fue un trabajo (literalmente) pesado ya que terminamos preparando 20 kilos de picadillo, sin embargo, ¡no pude haber pedido nada mejor que eso!

Mi otra abuela, Ana, quien murió hace ya dos años, hacía el mejor queque de banano que he probado (y posiblemente jamás probaré) en mi vida. Me tomó dos años conseguir su receta y al menos ya estoy intentando hacer el queque. Hace ya un par de semanas finalmente lo pude hacer y fue indudablemente un proceso agridulce para mí.

 

El lograr conectarse a través de la cocina con nuestra familia y aquellos a quienes queremos es algo que se aprecia y se lleva con uno por el resto de la vida. Estas comidas y los muchos otros tipos de comida y platillos que tienen una importancia singular para mi me acompañaran por siempre, y me alegra que así sea. Al ser una persona que utiliza la cocina como un método para lidiar con momentos complicados y difíciles, he encontrado que es importante saber y aprender cuál es nuestro propio “Soul Food”… ¿Qué es lo que nos hace lo que somos y nos lleva devuelta a nuestro hogar?

 

Sea lo que sea que componga tu lista de Soul Food, espero que aprecies estas comidas y que te lleven de vuelta a tu hogar incluso cuando no estés cerca del mismo.

Tener nuestras propias “Soul Foods” no significa que se tiene que saber mucho sobre la cocina, simple y sencillamente significa que estamos conectados por algo más que sangre con nuestros seres queridos y con nuestra tierra.

¡Tal y como lo harías con tus propias “Soul Foods”, espero que hayas disfrutado de este post!

¡También déjenme saber si tienen comentarios o sugerencias sobre que puedo cocinar o escribir en un futuro!

~AJ

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